La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

miércoles, 18 de julio de 2012

Que presión…. que te he dicho que ya voy.. que pago yo




Se ha instaurado en el día a día un sentimiento de presión constante. Ante el comentario de “en 10 años  ni una multa y ahora en dos meses dos multas”, si es que parece que me sigan, en plan inspector Clouseau esperando detrás de de una farola, a que cometa esa pequeña falta que en otros momentos solo dejaba una mueca o pequeña sonrisa en la autoridad.

Se ha instaurado la seriedad, para pasarnos factura por algo que aun no alcanzo a comprender. Si tuvieras que pedir un dinero a un familiar. Lo cobrarías poniéndolo de cara a la pared y lo registrarías, o antes se lo pedirías.

Si hay que pagar la crisis, en fin a jodernos,  a pagarla por que al fin y al cabo hemos sido nosotros los que hemos puesto a una panda de políticos ineptos y estos nos han tomado el pelo. Si,..Culpa,.. alguna tenemos aunque ellos la tengan más.
    
Pero aun siendo los pagadores forzados, no hace falta atracarnos por las calles inflándonos a impuestos indirectos, multas, que si impuesto por tener un perro , por salir a pasear y desgastar la calle, multa por que si… porque hoy me la merezco.

Que ya voy, que voy a pagar lo que pueda para salir de la crisis, que voy a trabajar para pagar , que voy a gastar lo que pueda para consumir, aunque cueste mas, que voy a seguir sin defraudar a hacienda, que voy a seguir aguantando las mentiras que me contáis, que si que ya lo se que soy tonto….

Pero por favor….

Pidanlo con un poquito de por favor, que no cuesta nada y aun que joda igual por lo menos no te provoca un odio visceral al ca….. q te pasa la factura. Vaaaaaaa..... que yo lo pido con educación y no como otros…..  




sábado, 7 de julio de 2012

Dedalo , Icaro , mis hijos y yo, la teoria de la existencia


Solo me dedicaba a observar, solo a observar como construía una casa, con su garaje, con su valla, comenzaba a colocar un coche junto al garaje y una valla rodeando la casa.

Pasado un rato, la casa formaba parte de un lugar, donde había un pequeño castillo y sobre el un dragón vigilaba el tejado de la casa del sheriff.

Resultaba extraño comprender la relación que tenían un sheriff con su sombrero y caballo, un par de soldados medievales con sus escudos y lanzas con un espía que se sentaba en su coche descapotable esperando alguna misión.

Podía ser la cuarta parte de toy storie, y en cierto modo a través de la observación y de contemplar el juego de unos niños estos parecían cobrar movimiento y vida propia casi se podían escuchar la conversación de sheriff diciéndole al espía que no aparcara en mitad de la calle porque le multaría, o al soldado mediaval gritándole al dragón que no estornudase hacia  abajo porque le quemaría.

Como siempre, la lógica de un juego, o por expresarme mejor, la lógica de un niño me resultaba extraña,
“pero como es posible que me ocurra esto, jooo si yo he sido niño, que puñetas hacia yo con sus años ¿si jugaba como el, porque ahora no lo entiendo?”.

Bueno todo era cuestión de ponerse manos a la obra. Como buen científico, me arme de una teoría, seleccione los elementos del estudio y me puse en marcha, cual Dedalo construyendo las alas de Icaro.

     - ¡¡¡¡Yo me elijo los indios!!!!!
     - Pero papa que no ves que aquí los indios no juegan
     - (dios…… cual es la lógica de que un espía, un sheriff, un caballero mediaval no compartan juego con los indios.)
     - vale, ¿pues quien llevo yo?
 - vamos a ver …..ummmm…. tú llevas a los enfermeros con la ambulancia
 - bueno yo prefería, algo con mas.. no se, pero vale los enfermeros para mi.
 
Tras un rato de conversaciones extrañas, batallas imposibles y demás acciones llegue a la conclusión de que no lo entendía simplemente, porque intentaba darle sentido ,no lo entendía porque no lo disfrutaba , no lo entendía porque no imaginaba, no lo entendía porque no lo vivía.                        
                                                       D

A que va a ser que no entendemos nuestras vidas por el mismo motivo.