La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

jueves, 22 de noviembre de 2012

Parte de mí




Hace no mucho tiempo, como en los cuentos, encontré esa inspiración que nunca pensé que existiera, pude ver, que lo que todos los días hacia, tenía un porque, todo tenía un sentido. Todo era más fácil, todo con una sonrisa.

Resulta que lo que pensamos que es para siempre, un buen día se acaba, y la eternidad irracional o tal vez inconsciente que pensamos que tienen las cosas y por ende nuestra vida, se acaba, sin más, y nos toca aceptarlo.

La primera vez que me percate del tema, tal vez fue la falta de mi abuelo, provoco ese punto de inflexión en mi vida, ese punto que descoloco mis sentidos, a los que siempre fui fiel. Perdí la sonrisa, perdí mi inspiración, perdí parte de mí, mi abuelo se llevó parte de mí.

De nuevo me ocurrio, perdí la sonrisa, perdí mi inspiración, perdí parte de mí que no voy a recuperar. Otra persona se llevo ese trozo de mí, y mi inspiración, como no podía ser menos, se rompió. Otro trozo que no volveré a encontrar. Al final, supongo, es un ciclo, uno que no nos gusta comenzar, a veces por saber como acabara.

La parte positiva es que sigo teniendo gente con la que sentirme feliz, la negativa es que el dolor por perder partes de mi, nunca desaparece.

Y ahí sigo, correteando, o como se titula uno de los blogs que sigo “Tirando pa´lante que no hay otra , por esto que resulta ser mi vida, seguramente no es la que uno pensaría elegir en su totalidad, pero es la mía y con todo, la que quiero seguir viviendo.



sábado, 17 de noviembre de 2012

Una bacteria , un humano , la adaptación y un trabajo



Mientras leía un articulo, no paraba de imaginar a una bacteria con cabeza humana, lo se, lo se, una imagen dantesca. Y entiendase ,que no me gusta escribir tan serio, pero el articulo le dio a la bombilla de mi cabeza, que si le saco brillo la tiene, y un mar de ideas inundo todo.

Pues veréis resulta que la ingeniería genética ha revolucionado la biología molecular. Ha permitido desarrollar una serie de organismos con capacidades incrementadas. Sin embargo muchos de estos organismos fracasan al ser liberados en la naturaleza, son desplazados por los organismos locales.

Mientras se trabaja con las bacterias en entornos controlados, estas bacterias daban un rendimiento óptimo. El problema está en cuando funcionaban en un entorno natural, ahí resulta que estos organismos modificados eran poco competitivos. Las bacterias que ya se encuentra en el medio exterior las desplazan.

La explicación del por qué, nos los dan los datos de eficiencia de cada uno de los procesos que se han estudiado. Estos modelos nos dicen que los organismos no trabajan a pleno rendimiento, la eficiencia no es máxima, no se alcanzan la perfección. Y no lo hacen, fijate que parece que piensen, para aumentar la flexibilidad. La perfección les resta velocidad de reacción. Y esa velocidad es muy importante para las condiciones cambiantes del medio ambiente. Las bacterias generadas en el laboratorio han perdido capacidad de adaptación en beneficio de mayor rendimiento productivo, pero esto es catastrófico en el medio exterior de los laboratorios, donde los organismos no están adaptados a máxima perfección sino a óptimo rendimiento dentro de la máxima adaptabilidad. De ahí que cualquier organismo ambiental compita mejor que el mejor diseño de ingeniería genética.

Al extrapolar este mundo microscópico al humano , me surge la pregunta si en realidad no es una muestra más de que la perfección en el deporte o en el trabajo, esta mas allá del máximo nivel de entrenamiento o de la capacidad máxima del individuo en el desarrollo de su capacidad.

Hoy en día, se busca impulsivamente la perfección en muchos aspectos, pero se dejan aparcados otros elementos que se pueden enseñar y desarrollar en las personas, desde el tan antiguo “enseñar a pensar” hasta la denominada por mi  “intuición cognitiva” (psicología cognitiva).En el deporte y en las empresas hace años que se buscan este tipo “enseñanza” la que diferencie a la persona no solo por sus capacidades sino por el desarrollo y adaptabilidad de ellas. Estas harán un mejor deportista o trabajador.

La combinación de factores tan importantes como la empatía, como la experiencia, como la psicología positiva, la tan recurrente inteligencia emocional, nos llevan a restar una perfección pura pero a ser más flexibles ante los cambios, ante las dificultades que aparecen durante una competición o una jornada laboral.

Seguramente la eficiencia máxima debe ser una meta, pero siempre combinada con factores que aun restando una parte de la eficiencia puntual nos aseguren un buen resultado al final. 

Al fin y al cabo, según la evolución venimos de un microorganismo común. Por que no íbamos a comportarnos como ellos.



Espero no haber sido aburrido pero me ha salido solo……..  


lunes, 12 de noviembre de 2012

Programar mi cerebro o el de otros




En los ratos, en los que mi cabeza esta distraída, mientras desentraño un programa, o soluciono un conflicto con el ordenador, suelo barruntar diferentes ideas sobre mi trabajo, mi vida o simplemente la lista de la compra .Esta maldita multifunción a la que nos acostumbramos, no me deja centrar nunca mi atención sobre una sola cosa. Que le voy a hacer

En fin, que dándole vueltas, a si limpiar el software de mi ordenador , o directamente optar por un borrado agresivo y cruel , en plan ogro frustrado , a este aparato infernal que nos resuelve mucho y a veces nos da mucho por …. No paraba de pensar también en como seria realizar ese borrado en mi cabeza en plan limpiar el disco duro y a realizar todo el aprendizaje de nuevo.
Seguramente, y solo por dejarme mal, la vida me volvería a enseñar casi lo mismo, con lo que casi mejor quedarme como estoy, no vaya a ser que me vaya peor.

También llegue a discernir durante un rato, si esos nuevos ordenadores que son mis hijos y que están en fase de mejorar la programación, serian susceptibles de cambio y de reprogramación, que así en frio suena mal, pero que en el fondo es su día a día , el procesar, programar y mejorar.

Y sobre esto, pasado un rato, me percate de que dejando al margen su programación básica, llega un momento en que intentamos, eso, programar excesivamente sus respuestas. Que mecánicamente reaccionen con celeridad a las situaciones, que todo les sea solucionado. Y al final de todo, lo que nos enseña a ser personas, no es un tipo u otro de programación, sino un tipo u otro de experiencias, que como buenos científicos en pequeño, se dedican a llevar al límite y nosotros a poner ese límite. Así que aprovechando la máxima, de que un grano de buena experiencia a los 9 años, vale más que un curso de moral a los 20 empece a darle sentido al tema.

Llegado al punto de la comparativa funcional, entre ordenadores y cerebros humanos , me puse en el bando de “ no darle mas vueltas” , seguir valorando la experiencia como lo nuestro, lo humano y lo de programar cerebros para las películas, que es donde los finales suelen ser felices o al menos lo intentan.

Esto lo leí hace no mucho tiempo y creo que no va desencaminado.

Roser Pérez (psiquiatra) «Yo creo que en la cultura actual, desde hace tiempo, todos los adultos queremos ser buenos, todos los adultos, papas y mamas, queremos que los niños sean felices y nos cuesta muchísimo asumir el papel de malo o el papel de frustrador, o el papel de limitador que el niño necesita para crecer, para aprender y para ser».


jueves, 8 de noviembre de 2012

Buscando respuestas, encuentras la pregunta correcta




Paseando junto a unos adolescentes de unos 14 años, no pude dejar de escuchar una parte de la conversación que, como unos diputados de la cámara, cruzaban palabras manteniendo una disputa dialéctica con interés.

Básicamente la chica le preguntaba si iba a repetir 2º, de la ESO, imagino, en un tono serio y como comprendiendo la situación el chico le respondía que sí, que es lo que iba a pasar, y que el hecho que le quitaran bici y el móvil, no iba a cambiar la situación, simplemente, no le interesaba el hecho de seguir ese camino de estudiar y la represión o castigo en marcha no le iba a influir.

Básicamente todos en uno u otro momento, tuvimos la rebeldía manifiesta contra algo que no queríamos hacer, y que con la represión, todavía iba a ser peor, íbamos a ser más reivindicativos.

Pero el aplomo la tranquilidad con la que la frase salía de su boca me dejo desconcertado, el ser reivindicativo siempre era una posición, en la que el enfado, el alzar el tono de conversación o la indignación, predominaba en la forma de decir las cosas, en el espíritu de la contra, en el hecho de poseer la razón y verdad absoluta. Pero aquí no había nada de eso, había desidia, resignación contenida, indiferencia, indolencia, como lo queramos llamar simplemente no había nada tras sus palabras.

Dándole vueltas a todo esto y mientras seguía caminando, solo conseguía preguntarme una y otra vez:

Hemos conseguido transmitir a una generación la sensación de que hagan lo que hagan no hay nada que hacer, con su futuro?

Hemos conseguido la apatía, en una generación que podía ser la mejor de la historia de la humanidad, que podía lograr cosas que hace 100 años se veían como una utopía?

Hemos quemado una generación?

Que hemos hecho mal?

Y me di cuenta al cabo de un rato que me equivocaba en las preguntas
Simplemente descubrí que la pregunta debía ser:

¿Que puedo hacer para cambiar esto?