La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

viernes, 22 de noviembre de 2013

Los elefantes evolucionan a ....Velociguepardo?


Invadido por la furia economista, despues de muchas conversaciones escuchadas, se me ocurre vomitar todo esto , es lo que hay , hay que soltarlo.Y como lo hago siempre, mezclandolo todo.

Las crisis medioambientales causan bajas en las poblaciones de los habitantes de cualquier ecosistema, causan mutaciones, causan extinciones, al fin y al cabo cambios que unos saben utilizar, que otros tratan de superar y algunos no tienen más remedio que desaparecer. Siendo aventurado, en los pequeños sistemas que son las vidas de cada uno estos cambios también suceden, cambios que a veces superamos, otras aprovechamos y en otros simplemente fracasamos. En una empresa, los modelos serian extrapolables, adaptación, supervivencia, extinción.

Dicen que los animales poseen un sentido que les avisa de catástrofes, un sentido que le ayuda en la supervivencia simplemente escuchando el entorno que les rodea. Las personas también disponemos de señales de avisos de problemas en nuestras relaciones, a veces no los escuchamos no préstamos atención o directamente los ignoramos.

Y las empresas?, ocurre lo mismo? el distanciamiento en muchas empresas entre el campo de batalla y los centros de mando es tal, que la informacion llega tarde, llega fragmentada y a veces aun llegando es ignorada. Los generales deben ver y saber que ocurre en el campo de batalla, y unir eso con la visión global que tienen desde su posición privilegiada. El esperar la reacción del enemigo suele llevar a reaccionar tarde, el reaccionar sin saber lo que ocurre en sus filas también. 

Cada día es más general la visión de lejanía, que muchos trabajadores tienen, con los centros de mandos de sus empresas. la visión de la empresa como un gran elefante viejo que es difícil de frenar, en su inercia emigratoria en el camino, que durante años le funciono, les lleva en ocasiones al cementerio, a paso lento y eso es una realidad más o menos cierta de los trabajadores en ciertas empresas. 

Lo que hace meses se transmitía hacia arriba, que era rechazado y no valido, vuelve a los meses como una idea de salvación , lo que acaba dando la sensación de una reacción de elefante viejo, proporcionando un sentimiento de resignación laboral.


Evidentemente, la verdad sobre lo que funciona en un negocio, no está en los trabajadores, pero tampoco lo está en los altos mandos , suele estarlo en la suma del conocimiento a pie de calle , con el organizativo de los mandos , siendo el feedback entre ambos el que proporciona de una manera más eficaz la evolución de elefante a lo que mi hijo denomina Velociguepardo (combinación de velociraptor y guepardo). Así que muchos abandonan la manada de los elefantes, pensando que no es el camino, o continúan junto a ellos, oteando el horizonte buscando un camino para separarse de la manada en un cierto momento, otros ya hace tiempo cambiaron y se convirtieron en Velociguepardos. 
                 

                   

martes, 19 de noviembre de 2013

Afrodita, Vulcano y el martillo de su mujer


En una escalera ,se pueden fraguar grandes historias, historias de las que con las pinceladas adecuadas se pueden sacar grandes novelas. 

Gabriel, un compañero de entrenamiento, me contaba que tenía una vecina, Afrodita por llamarla de alguna forma, impresionante vecina, en cuanto a belleza, e inteligencia, evidentemente Gabriel estaba interesado en ella, pero a parte de unos "buenos días" puntuales, no había logrado conectar más frases con la susodicha vecina. Gabriel comentaba que de vez en cuando ,sí que veía que el vecino del 4º hablaba con ella y ella sonreía y gastaba bromas con él.
"Maldito bastardo, ese Vulcano desastrado cincuentón", así lo llamaba Gabriel
"consigue lo que yo no puedo."

Visitar a un amigo, como he dicho antes , se puede convertir en una odisea digna del disfrute de un sátiro, rodeado de vino y fruta en la fiesta de Baco.

Una tarde, que volvíamos del entreno, subimos a su casa con dos compañeros más, a tomar el brebaje que nos diera la hidratación correspondiente, al desgaste físico realizado, cuanta palabra para justificar una cerveza, que por cierto aporta hidratos y ácido fólico. Pues eso, a casa de Gabriel, a por " birras". Conforme subíamos por las escaleras se hizo un silencio sepulcral ,Afrodita bajaba las escaleras y el tiempo parecía ralentizarse mientras Afrodita, movía su melena castaña para girarse hacia nosotros y decirnos "un buenas tardes". Bueno sin exagerar que parece una película, solo babeábamos y todos contuvimos el aliento  para soltar un "buenas tardes" casi imperceptible.

Continuamos a casa de Gabriel, con la intención de seguir hablando de Afrodita, pero Gabriel cortó el tema rápido, así que lo dejamos estar. Poco a poco, comenzó la retirada tras la cerveza, y me quede el último en la puerta de casa de Gabriel. Vulcano el vecino del 4º, bajo las escaleras y se dirigió a las puertas del Olimpo, o sea, a casa de Afrodita, busco en sus bolsillos y saco una llave con la que abrió la puerta. Gabriel y yo estupefactos, nos mirábamos, mientras Vulcano cerraba la puerta. Un buen rato permanecimos hablando en la puerta, intentando al tiempo escuchar, si se podía, algo de la puerta de la vecina, pero pasaban los minutos y nada.

Al final opte por irme ,con la curiosidad en su grado máximo, pasaron unos días en los que olvide el tema, hasta que Gabriel a la semana de lo ocurrido me llamo.

"David vente a tomar una cerveza a mi casa"

La oferta no la rechace, evidentemente, así que a casa de Gabriel fuí.
Conforme llegue comenzó una avalancha de frases ,en las que entendí lo que las unía, algo así como "que cabrón el Vulcano del 4º". Cuando conseguí hacerle parar, todo empezó a tener sentido:

"David, he estado vigilando las idas y venidas de Vulcano a casa de Afrodita, sabes que a veces se tira horas y hasta bastante tarde, y ayer mismo serían las 11 de la noche comencé a oír golpes ya sabes como, bueno ya sabes rítmicos...
Pues eso y la mujer de Vulcano sin saberlo o ignorándolo ,yo que se,....."

Sólo se me ocurrió decir: "Un tío con suerte ese Vulcano"

Continuo la conversación durante un buen rato hasta que se hizo la hora de irme, me despedí y baje las escaleras pensando en lo afectado que estaba Gabriel.

Llegue al rellano y vi a una señora intentando levantar una pequeña mesita, por supuesto la ayude, y empezó a contarme que era de su sobrina, que vivía en el edificio un piso más abajo que ella y su marido, y que le estaban ayudando a decorar su casa, ya que su marido era un manitas con el martillo en mano.

"Vaya!!!! , Vulcano si que usaba el martillo, pero no como pensaba Gabriel"

Estuve tentado de subir a explicárselo todo a Gabriel ,pero pensé en el pobre Vulcano y en su momento de ser envidiado por el mundo, así que me fui con una sonrisa, pensando lo que las apariencias pueden llegar a contar.