La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

lunes, 22 de septiembre de 2014

Las cartas de Melisa



Las mañanas se hacían cortas, y las noches eternas, solía sentarse frente a la litografía  de “la mujer mirando por la ventana”. Simplemente le recordaba que el mundo estaba, allí, fuera, esperando a que lo mirase, esperando a que lo oliera, a que lo descubriera.

Por lo que se , Melisa, se dedicaba a escribir cartas a las personas que conocía , cartas que no enviaba, cartas que guardaba ,como los sueños que tenia y que guardaba para si.

Las decisiones en su vida eran una carta mas, que se escribía a si misma, en la que se contaba y aconsejaba que hacer, que camino tomar. Melisa hace mucho tiempo que se dio cuenta que, en el instante que tiras una moneda al aire, para tomar una decisión, sabes que cara quieres que salga y aplicando ese dogma, creaba su camino.

Las cartas de Melisa guardaban sus secretos, lo que pensaba de la gente, lo que le gustaría escuchar, lo que le gustaría decir, eran todo su mundo y como tal , desapareció junto con ella.

Tal vez fuera la ultima que escribiera, tal vez una de las que mas le costo, llego a mis manos y la leí, como el descubridor del dorado, me sentí como el primer hombre en la “Luna de Melisa”.


“Hola Melisa, te escribo para darte el consejo que me pediste, después de darle muchas vueltas, llego siempre a la misma conclusión. Realmente quieres que te de consejo?, realmente quieres seguirlo?, tal vez quieras escuchar que todo saldrá bien, o quieras escuchar que sigas adelante con todos los sueños que tienes, que saldrán bien. Pero esas suelen ser las palabras de una madre, que desea que eso pase y que seguramente es la persona menos realista que encontraras en tu vida.

Mi consejo seguramente no te guste, seguramente te parecerá equivocado y pensaras que porque me lo pediste, pero en serio te esperabas algo distinto. Yo creo que esperas que te digan lo que tu ya sabes y que no te atreves a hacer, simplemente por miedo simplemente porque te dolerá, pero en el fondo sabes que es lo mejor. Te encontraras pidiendo consejo uno tras otros los oirás y aunque sean favorables seguirás con tus dudas , en el fondo la respuesta que buscas solo la tienes tu y de ti depende hacer lo que quieres hacer , de ti depende ir por el camino que quieres y deseas ir. El miedo suele ser el compañero de viaje, el pánico suele ser el acompañante en la decisión. Pero la que siempre estas en esa ecuación eres tú. Tú tienes las respuestas, tú te planteas las preguntas, como ves sigues siendo tú, la de la ecuación.

No creo que tenga que seguir diciéndote, lo que tú ya sabes, solo desearte que seas feliz en tu decisión, y que la sonrisa sea tu compañero de viaje, y el corazón tu acompañante en la decisión.

Un abrazo te quiere Melisa….”



Tras leer la carta, levante la mirada, metí la carta de Melisa en una caja con alguna de sus cosas, mientras contemplaba la litografía de la mujer en la ventana. Salí de la habitación en la que solo quedaba el cuadro, cerré la puerta tras de mi, mientras pensaba en que me hubiera encantado leer todas las cartas de Melisa, aunque sabia que nunca lo iba a hacer.   





martes, 2 de septiembre de 2014

El Alíen que llevo dentro



Resulta que con los años te percatas de más cosas de como reaccionas ante situaciones, de como llegas a controlar, como un maestro tibetano el Chi, las reacciones que provoca lo que te acontece mientras vives. 

En la mayoría de ocasiones, no necesitas más que un instante para controlar el poder oculto que parece surgir de ti y que no te imaginabas tener. Ese "NO" en una reunión de trabajo a tu jefe, ese "HASTA AQUI" a tu pareja en contra de una concesión permanente. La edad, al parecer, te da ese poder (en plan superhéroe), aunque no a todos. Igual solo es hartazgo, igual solo rebeldía post -juventud, hasta llego a pensar que solo reaccionas porque el hemisferio cerebral no esta en lo que esta y manda un a tomar por saco que acaba saliendo en forma de pasotismo controlado.
En fin, que da rabia en muchas ocasiones, no sacar a pasear ese carácter que haría que "Jack Torrance" se acojonara en su hotel de las montañas.

El autocontrol que parece  que tenemos, resulta ser una trampa en la que el alíen se revuelve y lucha por salir. Si, ganamos la lucha, pero a costa de que? 
Seguramente a costa de un daño interno difícil de reparar, la lucha "estética" para que no se vean las cicatrices externas, nos llevan a tenerlas en sitios más difíciles de reconocer. 
Sólo nos miramos al espejo, ponemos nuestra sonrisa tremendamente encantadora y salimos a luchar al mundo. Las cicatrices internas las aparcamos hasta que, en las ocasiones del "descanso del guerrero", nos percatamos de ellas. Las miramos, nos sentimos afligidos por permitirlas, soltamos alguna lágrima y mientras abrochamos la camisa que cubre el alma, nos repetimos que esta será la última herida ,que me hará mi alíen.

A Guillermo le gustaba mucho hablar de ello, del alíen. Hasta que un día lo sufrió, descubrió el suyo, y supo que la lucha nunca acabaría. Guillermo, se acojonaba cuando le proponía ver de vez en cuando "el 8 pasajero”, no en sí por la peli, sino por pensar y recordar su alíen interior y que algún día este se le pudiera escapar o dejarse ver.

 Cada uno tenemos nuestro alien interior , en ocasiones luchamos contra el, en sí, toda lucha nos hace más fuerte así que mientras no nos consuma, seguiremos viviendo en compañía de nuestro "alíen" particular.