La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

martes, 21 de octubre de 2014

Oda de Caronte, otoño llega pronto que haces falta



Pasan los días como hojas de un árbol de otoño, pasan sin hacer ruido, deslizándose entre el susurro de viento, y el revuelo de algunos mirlos que se aprovisionan de pequeñas ramitas para sus nidos.


Como observador frente al otoño, surgen miles de imágenes que son el reflejo del cambio, tal vez te hagan pensar en tu pasado, tal vez recordar con una sonrisa un buen momento, para algunos el síntoma de la predepresión, para otros, significa desvestirse frente a lo que paso y ponerse el chubasquero para afrontar lo que vendrá.


Tantas frases e imágenes te llenan la cabeza de locuras, en forma de sueños imposibles. Te hacen abrir el libro de los recuerdos, perdidos o borrados, y llevarlos de nuevo a formar parte de tu depresión matutina.


La verdad es que el otoño tiene su lado de retrato impresionista. Tiene la virtud de suavizar la transición al invierno, tiene su momento de paz mientras andas entre las hojas secas.
Y para que os cuento esto, simplemente para soltar a mi Orestes perseguido por las Furias, para dejar salir a pasear a Caronte en su barcaza a recorrer los afluentes del "Estigia", recorrer el "Lete" y ver como Cerbero me observa desde la orilla, mientras me sumerjo en la bruma. Uff que tétrico

Vale dejémoslo como al principio otoño, retrato de colores ocres, olor a campo húmedo, paz entres las hojas secas, que sino acabo hablando de mi viaje a mi inframundo, y eso será en otro relato.


Que llegue el otoño que el verano se me hizo muy largo.