Soy de la opinión de que de la necesidad salen las grandes ideas, y del ocio las ideas mas tontas, pero hay algunos caminos que nos llevan a descubrir nuevos “mundos”, nuevas ideas. Observar es una fuente de sabiduría constante, y como he comentado en anteriores artículos, el hacerlo con niños nos abre perspectivas, nos da herramientas para nuestro día a día, debería ser como una receta medica. “siéntese durante 5 minutos al día, frente a un niño, observe y aplíquese con imaginación”. Una receta fácil, divertida y agradecida, nosotros solemos aprender de los que mas saben, de los que mas experiencia tienen, pero hay otro camino que nos puede aportar mucho. Ese camino es, el que cuando éramos pequeños nos ayudaba a aprender. Jugar con la imaginación. Podíamos crear un mundo con sus gobiernos, sus ejércitos, sus médicos o artistas, crear animales nuevos o resucitar a un indio, que acababa de ser abatido, con solo pensarlo. De pequeños teníamos poder más del que pensábamo...