Ir al contenido principal

Lunes 26 de diciembre de 2011


El día de hoy si puedo llamarlo así fue el más desastroso de los últimos
años, de esos días, como dicen en las películas que es mejor quedarse en la cama.

Un día así en el que si algo tiene que salir mal, sale peor no es fácil tenerlo, lo que tienes en mente hacer directamente se transforma en algo que no tenia que pasar así, lo que en el trabajo parece controlado se descontrola.

Directamente optas por no jugar con fuego y hacer lo menos posible en ese negro día, no conduces por si tienes un accidente, no sales a la calle por si se te cae un árbol, no hablas por no ofender. Pero ni aun así mejora, me he dado cuenta que los días así hay que pasarlos y punto. Llevándolo lo mejor posible y sin intentar comprenderlo.
La única esperanza que tienes durante el día es que sabes que acabara y eso es lo único que te mantiene cuerdo.

Se acabo el 26 ya es 27 de diciembre, .....bieeeeeeen………….

Comentarios

  1. Lo peor, quizas, hubiera sido no vivirlo. Animo, ya pasó, ¿Verdad?

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Ante todo, feliz año, pero por fin acabaron las fiestas

Hace algunos años, que me considero de esa especie rara, que deja la navidad y sus accesorios de lado y las pasa de puntillas sin mirar mucho a ningún lado, la única parte que disfruto es la sonrisas de mis hijos y el tiempo que paso con ellos .Tal vez me desilusionó la navidad, o me toco pasar algunos malos momentos en esas fechas, o simplemente me canse de tanta alegría forzada, simplemente por narices. Simplemente, soy de los que les gustaría acostarse el día 20 de diciembre, y despertar el 7 de enero, lo único que me retiene como he comentado antes, es que paso más tiempo con mis hijos. En fin, que esto acabó, acabó el sonreír sin ganas, acabó el comer por comer, o el visitar por compromiso. Y no digo que todo el mundo lo haga ni mucho menos, los hay que lo disfrutan y necesitan hacerlo, pero yo no, en estas fechas no me apetece , no por la gente, no por nada en particular, supongo que seré yo , necesito hacer todo eso cuando me ilusiona , no cuando me lo marcan unas ...

Ismael y Daniel la visión compartida

Es difícil encontrar a gente que comparta una visión parecida, con la que ser capaz de conectar y seguir un guión mental, difícil de explicar sino se vive. En muchas culturas se encuentran parábolas, historias, relatos, como queramos llamarlo, que visualizan esa visión, ese pensamiento conectado, esa visión vital y necesaria.  Ver como interaccionan dos niñ@s pequeñ@s , suele ser divertido, a veces conmovedor, pero si nos paramos, y le damos mayor profundidad a esa visión, también es vitalmente revelador. Ismael y Daniel se sentaron juntos…., perdón es más exacto decir, fueron sentados juntos en el suelo del aula de una guardería. Era la primera vez que se veían, era la primera vez de cualquier experiencia compartida y ante esa situación, y ante la ausencia de cualquier perjuicio adquirido (benditos 2 años), surgió un vínculo del que no pude, sino contemplar y ahora relatar. Ismael y Daniel cogieron juguetes que tenían a su alrededor, fueron disponiendo un coche, unos soldad...

Anabela o Carlos, tal vez fuera Anais y el cuento de las emociones.

  Foto de  Cleyder Duque  en  Pexels Tengo que confesar que no soy bueno recordando nombres, normalmente intento hacer un gran esfuerzo, por grabar ese nombre de la persona que me presentan o conozco en mi mente, pero como si no fuera con ella, mi mente prefiere centrarse en otras cosas de las personas que pasan por mi vida. Si que recuerdo cada persona que conozco (si exceptuamos su nombre) los nombres son importantes, pero más lo son y más nos diferencian las huellas emocionales que dejamos, esas si son únicas. Pues resulta que para esto mi mente si que quiere guardar que emociones compartí con cada persona, y como dejo una huella en cada parte de lo que soy. Hoy tras unas horas de trabajo, en un “break” de esos que la mente te pide, me descubrí hablando desde mis emociones de adolescente, de como era esa vida para mi. Seguramente Carlos y Anabela no se esperaban una conversación de ese tipo, pero Carlos, despojándose de su rudeza, tomo una postura relajada, se s...