Ir al contenido principal

Oda de Caronte, otoño llega pronto que haces falta



Pasan los días como hojas de un árbol de otoño, pasan sin hacer ruido, deslizándose entre el susurro de viento, y el revuelo de algunos mirlos que se aprovisionan de pequeñas ramitas para sus nidos.


Como observador frente al otoño, surgen miles de imágenes que son el reflejo del cambio, tal vez te hagan pensar en tu pasado, tal vez recordar con una sonrisa un buen momento, para algunos el síntoma de la predepresión, para otros, significa desvestirse frente a lo que paso y ponerse el chubasquero para afrontar lo que vendrá.


Tantas frases e imágenes te llenan la cabeza de locuras, en forma de sueños imposibles. Te hacen abrir el libro de los recuerdos, perdidos o borrados, y llevarlos de nuevo a formar parte de tu depresión matutina.


La verdad es que el otoño tiene su lado de retrato impresionista. Tiene la virtud de suavizar la transición al invierno, tiene su momento de paz mientras andas entre las hojas secas.
Y para que os cuento esto, simplemente para soltar a mi Orestes perseguido por las Furias, para dejar salir a pasear a Caronte en su barcaza a recorrer los afluentes del "Estigia", recorrer el "Lete" y ver como Cerbero me observa desde la orilla, mientras me sumerjo en la bruma. Uff que tétrico

Vale dejémoslo como al principio otoño, retrato de colores ocres, olor a campo húmedo, paz entres las hojas secas, que sino acabo hablando de mi viaje a mi inframundo, y eso será en otro relato.


Que llegue el otoño que el verano se me hizo muy largo.

                                        

Comentarios

  1. Te estás volviendo otoñal, David? nada que objetar, es la mejor etapa del año y de la vida, cuando te llegue.
    Buen artículo y, ah, dejar que te observe Cerbero, todo un reto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jejejejeje la verdad es que soy mas de invierno, aunque para esa etapa de la vida me quede un rato. Y la alegoria de Cervero simplemente a veces le miro yo y a veces lo hace él, depende del nivel de locura, Gracias Un abrazo

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Ante todo, feliz año, pero por fin acabaron las fiestas

Hace algunos años, que me considero de esa especie rara, que deja la navidad y sus accesorios de lado y las pasa de puntillas sin mirar mucho a ningún lado, la única parte que disfruto es la sonrisas de mis hijos y el tiempo que paso con ellos .Tal vez me desilusionó la navidad, o me toco pasar algunos malos momentos en esas fechas, o simplemente me canse de tanta alegría forzada, simplemente por narices. Simplemente, soy de los que les gustaría acostarse el día 20 de diciembre, y despertar el 7 de enero, lo único que me retiene como he comentado antes, es que paso más tiempo con mis hijos. En fin, que esto acabó, acabó el sonreír sin ganas, acabó el comer por comer, o el visitar por compromiso. Y no digo que todo el mundo lo haga ni mucho menos, los hay que lo disfrutan y necesitan hacerlo, pero yo no, en estas fechas no me apetece , no por la gente, no por nada en particular, supongo que seré yo , necesito hacer todo eso cuando me ilusiona , no cuando me lo marcan unas ...

Ismael y Daniel la visión compartida

Es difícil encontrar a gente que comparta una visión parecida, con la que ser capaz de conectar y seguir un guión mental, difícil de explicar sino se vive. En muchas culturas se encuentran parábolas, historias, relatos, como queramos llamarlo, que visualizan esa visión, ese pensamiento conectado, esa visión vital y necesaria.  Ver como interaccionan dos niñ@s pequeñ@s , suele ser divertido, a veces conmovedor, pero si nos paramos, y le damos mayor profundidad a esa visión, también es vitalmente revelador. Ismael y Daniel se sentaron juntos…., perdón es más exacto decir, fueron sentados juntos en el suelo del aula de una guardería. Era la primera vez que se veían, era la primera vez de cualquier experiencia compartida y ante esa situación, y ante la ausencia de cualquier perjuicio adquirido (benditos 2 años), surgió un vínculo del que no pude, sino contemplar y ahora relatar. Ismael y Daniel cogieron juguetes que tenían a su alrededor, fueron disponiendo un coche, unos soldad...

Anabela o Carlos, tal vez fuera Anais y el cuento de las emociones.

  Foto de  Cleyder Duque  en  Pexels Tengo que confesar que no soy bueno recordando nombres, normalmente intento hacer un gran esfuerzo, por grabar ese nombre de la persona que me presentan o conozco en mi mente, pero como si no fuera con ella, mi mente prefiere centrarse en otras cosas de las personas que pasan por mi vida. Si que recuerdo cada persona que conozco (si exceptuamos su nombre) los nombres son importantes, pero más lo son y más nos diferencian las huellas emocionales que dejamos, esas si son únicas. Pues resulta que para esto mi mente si que quiere guardar que emociones compartí con cada persona, y como dejo una huella en cada parte de lo que soy. Hoy tras unas horas de trabajo, en un “break” de esos que la mente te pide, me descubrí hablando desde mis emociones de adolescente, de como era esa vida para mi. Seguramente Carlos y Anabela no se esperaban una conversación de ese tipo, pero Carlos, despojándose de su rudeza, tomo una postura relajada, se s...