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Miguel y Noelia, arquitectos resilientes.

Muchas veces lo digo y por muchas veces que lo repita, sigo sorprendiéndome de la gran habilidad ,que como seres humanos , tenemos para ser constantes resilientes y creativos, aunque la situación sea adversa. Ahora en verano es frecuente ver a la gente en el borde de la playa jugando con la arena, digo “gente” por generalizar, ya que no solo los niños lo hacen. Así que, como en las obras reales, tenemos a pie de playa todos los elementos de una construcción, el obrero (niño/a de turno), el jefe de obra (padre/madre), y el publico a pie de obra (aquí suele coincidir, con la imagen de un anciano observador, aunque suele haber otros). En ocasiones, lo que empieza siendo un juego sin más, donde la creatividad del niño/a y su imaginación deberían ser las fortalezas de la construcción, acaba con la intervención del “jefe de obra” u otros observadores, para “mejorar” la construcción, dejando de observador al principal protagonista de la construcción inicial. Intervencionismo? , “educ...

El saco de Daniel

Hace poco tiempo que Daniel vino a visitarme, con la excusa de un café debido, pero con el hecho de que necesitaba de un “psicólogo” de café y tarde lluviosa. Daniel al igual que muchos, es de los que divaga por la vida tras experiencias, tras ilusiones, remando contra corriente aun sabiendo que no llegara al nacimiento del río que busca, simplemente acabara en un afluente perdido donde dejara la embarcación y volverá buscar un camino a pie. Como en todos los casos, en los que Daniel venia a visitarme, llevaba  bajo su brazo la historia de una desilusión, de una melancolía, de una añoranza… En los comienzos de la historia, mientras cogía la taza humeante de café, no pude dejar de fijarme en la bolsa que tenia colgada del hombro, a modo de cartera, pero parecía hecha de tela de saco. La historia como otras muchas, pretendía ser la de una desilusión, la más que probable esperanza, de que las personas sean como pensamos, que deberían seguir el camino marcado por nuestro...

Cuento de Navidad

En realidad más que un cuento o contar una historia, pretende ser un agradecimiento así que cambio el título " GRACIAS POR HABERME HECHO SONREIR " Si, esto se aproxima más a lo que quería contar, bueno todos estáis ya con los preparativos de final de año, con las propuestas para el siguiente, con la valoraciones de lo vivido, los recuerdos las experiencias. Todo genial. .... Pero yo este año, me quedo con toda la gente que me hizo sonreír, sonreír con esa sonrisa que hace que la serotonina fluya a caudales, provocando que sea imposible el enfadarse. La gente que hace que tus endorfinas, se abran pasó por el cuerpo provocando que las barreras, no parezcan más que pequeños bordillos que saltar con facilidad. La gente que te hace sonreír, que te hace conseguir el subidon de dopamina, que te causa el bienestar ante los retos y los objetivos conseguidos. Bueno, creo que agradecer en este año las sonrisas provocadas ,es algo indispensable. Muchos proyectos, a veces diría que demas...

Miedos pasados, ilusiones presentes

Hoy una reflexión escuchada, lanzó un cañonazo a la línea de flotación de mis pensamientos. Mientras meditaba ideas para plantear una charla, al tiempo que escuchaba a un gran profesional……, sitio, parece que no, pero puedo hacer dos cosas al mismo tiempo, es mi lado femenino. Volvamos al tema, mientras me encontraba en la vorágine de ideas una “bala” en forma de frase se hundió en mis pensamientos “Mientras pensemos con tristeza y/o frustración en una relación pasada nunca conseguiremos superarla” Jolín que profundo!!! y qué verdad. No podía más que darle vueltas, pensando en las veces que ciertas situaciones, consiguieron perdurar en el tiempo, en mi de esa forma. Como “coach” intento que los demás lleguen a esta conclusión, y puedan continuar en un camino positivo, como “yo” no me aplico lo que predico, que le vamos a hacer, hay un refrán muy español que lo subraya. Di la vuelta al pensamiento y comencé a pensar en las nuevas relaciones que hoy en día me motivan y sustentan, di la ...

La boya roja y blanca, el objeto de los buenos momentos.

Creo que necesitaba ponerlo aquí, así que aquí esta un fragmento de mi libro , en el que estoy creciendo... Era una día de mayo, un día de esos en el que sol calentaba lo suficiente para ser agradable, una tarde que precede al verano. Un anciano que se encontraba sentado en el borde del estanque, con una caña de pescar en la mano, llevaba un sombrero que le tapaba la mirada, recostado sobre una mochila antigua y con una espiga sostenida entre sus dientes. Vera apenas tenía 6 años, estaba con Mérida sentada en el césped que bordeaba el estanque .Mérida dormitaba, aprovechando el día libre en el trabajo. Vera estaba sentada con las piernas cruzadas, y entre sus piernas un libro, entre vistazo y vistazo al libro, echaba una mirada al anciano. Pasaban los minutos y el anciano impertérrito..., era como una fotografía nada se movía sólo se percibía el viento moviendo las briznas de césped. Más de una hora después Verá se levantó y se acercó a la espalda del anciano. Se mantuvo allí ...

No se cuando parar, German tampoco

Germán llegaba todas las tardes después es de salir de trabajar, entraba por la estrecha puerta y encontraba a Davinia tras el mostrador. Germán sacaba su mejor sonrisa, se arreglaba el pelo y la chaqueta de ante que solía llevar, el proceso duraba unos instantes y mientras, Davinia solía sonreír con vehemencia , esperando las primeras palabras de German. Esta rutina diaria era su perdición, todos le advertían de que no le traería nada bueno, su psicólogo también. Pero se había convertido en algo que no podía controlar .En muchas ocasiones pensaba que nunca debió atravesar esa puerta , que nunca debió mirarla, pero ya no tenía sentido retorcerse en su pasado, esa situación le hacía daño y tenía que hacer algo. Pasaban los días sin espera y sin cambios , llegaba puntual y tras un rato en la panadería salía con su bolsa de compra y una sonrisa iluminada. Hace unos días Germán comentaba con su amigo Ramón, toda esta historia por enésima vez .Ramón negaba con la cabeza mientras ...

Ese gesto que necesitamos,…

Ante un café y un gin-tonic, me encontré con Ramiro, con su cara lánguida de buena persona, con sus maneras delicadas que transmiten tranquilidad. “Mucho tiempo sin verte Ramiro”………., tras unas palabras incoherentes intentando formar un saludo, Ramiro comenzó sin mas su “poesía”, bueno… su monologo, pero es que me pareció tan bonito…. “Hace tiempo que falta una sonrisa en mi vida, no una sonrisa sin mas. Hace tiempo que una sonrisa cómplice conseguía que todo fuera fácil. Hace tiempo perdí una sonrisa en mi vida que no volveré a recuperar. Necesitaba esa sonrisa como los brotes de un árbol, necesitan del sol. Aprendí a vivir sin esa sonrisa. Tal vez no la debí encontrar. Hace tiempo que aprendí que no debía echarla de menos,  ni debía buscar otra que la sustituyera. Hace tiempo comprendí que las sonrisas mueren igual que los sueños. Hace tiempo entendí que las sonrisas nacen como las flores en primavera. Todos los días echo de menos esa sonrisa, miro adel...