Ir al contenido principal

Mi día, la “Merkel”, depende del color del cristal con que se mire



En un día corriente, sueles tener de todo, pero hoy tocaba política, política a secas y dura. Desde la sabida reelección de la “Merkel”, (era un secreto a voces), la gente permanecía en un “impasse” sobre las consecuencias de su reelección, ¿de verdad nos iba la vida en ello?, o en este caso, nuestro futuro económico. Mas bien no, realmente el que acabe estando uno u otro poco cambiara, que la “Pepita” encuentre trabajo mañana, que es lo que le haría falta para pagar la hipoteca y no en el 2019 ,que dicen la previsiones internacionales .
 Pero en el fondo nos gusta pensar, que todo, debido a un tercero, a un suceso o a la venida de los visitantes de otros mundos, nos solucionara la papeleta de la crisis económica en la que estamos.

Cuando la disertación mañanera llegaba a su fin, y me veía en un mar tranquilo de paz y sosiego conversacional, tuve  la visita de un paciente .Caballero recto de corte militar, exigente, una vez acabada la consulta y dentro de la conversación natural de un contexto cortes. Comenzó a aparecer el elemento del trabajo y el paro. “En mi época, cuando teníamos hasta dos trabajos, y el hijo, si no estudiaba a trabajar. A partir de Felipe todo al traste, ni Felipe ni Aznar y menos aun Zapatero,  porque el de ahora ni cuenta. Que vamos, que con franco todo mejor, mas trabajo y el sindicato vertical, eso era un sindicato, si a alguien lo tiraban a la calle, se amenazaba al empresario y ni se le ocurría” (si otros tiempos).

"Cierto eran otros tiempos", se me ocurrió comentar por introducir alguna palabra que le hiciera creer que la conversación me era de un exacerbado  interés. Continuaba con la facilidad de su vida, trabajaba, sin preocuparse de casi nada. Menos mendigos, puntualizaba que no los permitían, menos robos, puntualizaba que al que se le ocurriera lo molían a palos, claro mientras uno no se metiera en política, no tenias problemas, (claro, claro), mientras respetaras... (claro vida mas sencilla) , podía viajar  pero sin hacer locuras por ahí, que mi padre era teniente coronel de la guardia civil y resultaba mal visto.

 “claro así era mas fácil su vida”, menos mal que no lo dije, solo lo pensé.

Si, eran otros tiempos, para algunos mejores y para otros no tanto, ahora pasa igual, son buenos para algunos y para otros no tanto .Mientras me acababa de contar, que cuando la democracia, allá por los 80, comenzó a hacer negocios inmobiliarios y ahora disfruta de una vida cómoda. Ahí, esa democracia, como mola, que hace algunos ricos y a otros no.

Al final cuando acabó, pareció darse cuenta de que todas sus épocas habían sido más o menos buenas y que habían ido a mejor, sí…. con la democracia parece que mejoro, pero otros tiempos fueron mejores.


Será que solo nos gusta recordar los buenos momentos.

Comentarios

  1. Siempre selectiva, David, siempre. Cualquier tiempo pasado fue mejor, especialmente anoche, decía un amigo mío muy ligón cuando nos veíamos para jugar al fútbol los domingos.
    Buen artículo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ese suele ser el problema del ser humano esta mas pendiente de lo bueno que paso que de lo bueno que esta por venir. Gracias como siempre.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Ante todo, feliz año, pero por fin acabaron las fiestas

Hace algunos años, que me considero de esa especie rara, que deja la navidad y sus accesorios de lado y las pasa de puntillas sin mirar mucho a ningún lado, la única parte que disfruto es la sonrisas de mis hijos y el tiempo que paso con ellos .Tal vez me desilusionó la navidad, o me toco pasar algunos malos momentos en esas fechas, o simplemente me canse de tanta alegría forzada, simplemente por narices. Simplemente, soy de los que les gustaría acostarse el día 20 de diciembre, y despertar el 7 de enero, lo único que me retiene como he comentado antes, es que paso más tiempo con mis hijos. En fin, que esto acabó, acabó el sonreír sin ganas, acabó el comer por comer, o el visitar por compromiso. Y no digo que todo el mundo lo haga ni mucho menos, los hay que lo disfrutan y necesitan hacerlo, pero yo no, en estas fechas no me apetece , no por la gente, no por nada en particular, supongo que seré yo , necesito hacer todo eso cuando me ilusiona , no cuando me lo marcan unas ...

Ismael y Daniel la visión compartida

Es difícil encontrar a gente que comparta una visión parecida, con la que ser capaz de conectar y seguir un guión mental, difícil de explicar sino se vive. En muchas culturas se encuentran parábolas, historias, relatos, como queramos llamarlo, que visualizan esa visión, ese pensamiento conectado, esa visión vital y necesaria.  Ver como interaccionan dos niñ@s pequeñ@s , suele ser divertido, a veces conmovedor, pero si nos paramos, y le damos mayor profundidad a esa visión, también es vitalmente revelador. Ismael y Daniel se sentaron juntos…., perdón es más exacto decir, fueron sentados juntos en el suelo del aula de una guardería. Era la primera vez que se veían, era la primera vez de cualquier experiencia compartida y ante esa situación, y ante la ausencia de cualquier perjuicio adquirido (benditos 2 años), surgió un vínculo del que no pude, sino contemplar y ahora relatar. Ismael y Daniel cogieron juguetes que tenían a su alrededor, fueron disponiendo un coche, unos soldad...

Anabela o Carlos, tal vez fuera Anais y el cuento de las emociones.

  Foto de  Cleyder Duque  en  Pexels Tengo que confesar que no soy bueno recordando nombres, normalmente intento hacer un gran esfuerzo, por grabar ese nombre de la persona que me presentan o conozco en mi mente, pero como si no fuera con ella, mi mente prefiere centrarse en otras cosas de las personas que pasan por mi vida. Si que recuerdo cada persona que conozco (si exceptuamos su nombre) los nombres son importantes, pero más lo son y más nos diferencian las huellas emocionales que dejamos, esas si son únicas. Pues resulta que para esto mi mente si que quiere guardar que emociones compartí con cada persona, y como dejo una huella en cada parte de lo que soy. Hoy tras unas horas de trabajo, en un “break” de esos que la mente te pide, me descubrí hablando desde mis emociones de adolescente, de como era esa vida para mi. Seguramente Carlos y Anabela no se esperaban una conversación de ese tipo, pero Carlos, despojándose de su rudeza, tomo una postura relajada, se s...