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Un día me enamore, al siguiente la muerte me alcanzo,y hoy sigo decidiendo si ir hacia arriba o hacia abajo.

Contar algo tan profundo de alguien requiere un permiso especial, un permiso con fecha de autorización , y esa fecha ha llegado , podía haber sido una fecha especial , podía haber sido un día con algo.... al final ha sido hoy Fernando murió y 30 días después debía contar su "verdad", esto me pasa por escribir y que los amigos te lean, y soltarlo así supongo que porque poco mas podía contenerme, en realidad tardo mas de los 30 días  a los que me comprometí, pero no sabia muy bien que hacer . A ver resumiré un poco el tema para no hacer una novela rosa, repetitiva y tediosa, como muchas historias.  Fernando, como profesor de primaria, era un hombre que disfrutaba con lo que hacia, que sonreía cuando acababa el día, que tenía ganas, un lunes, de ver a sus pequeños proyectos de grandes personas, en fin, alguien envidiable en la manera que se entregaba a su trabajo. Era "relativamente " feliz, y un día una sonrisa y una mirada quebraron su "relativ...

Conversando con Casimiro

Últimamente no salgo de estos temas, pero la realidad, mi realidad, manda y cuando solo ocurre que la gente que conoces desaparece, todavía más. Cristina siempre se las daba de valiente, siempre era la que hacia frente a los problemas, a las situaciones comprometidas, a los municipales, a todos cuando algo no le cuadraba. Me imagino que después de una charla con ella, unas cuantas horas de cafés, y de sinceridad. Me perdonara este relato J . Estaba de punta en blanco como decía mi abuela, aunque era un traje ligeramente rosa, para los puristas un tono lavanda. Como decía, estaba en la parada de autobús, junto a ella un señor de unos 80 años con cara amable, podría decirse que con el aspecto del abuelo de Heidi. Ella le miraba de vez en cuando mientras esperaba en la parada, el mantenía la mirada en el horizonte mientras sonreía. Cristina era de las que no podían estar sin hablar mucho tiempo, así que se dirigió al anciano. - “ Buenas, como esta” El anciano se giro...

Malditas promesas, bailare sobre tu tumba

En las ocasiones en que los amigos te llevan de copas, fiesta “u lo que sea”, se recomienda no hacer promesas, ya que puede resultar perjudicial para la salud a la larga, o no tan larga. Lo de prometer ir al gym después de navidades o antes del verano, es muy socorrido, ay cuanto daño hace el alcohol. Lo de prometer portarse mejor con los vecinos, si esta bien, hasta que te pillan el ascensor 3 veces seguidas y se te hace tarde para ir al trabajo, entonces te c… en sus muertos. Tampoco esta nada mal, el prometer comportarse mejor en ciertos actos sociales en los que a lo mejor a uno no le apetece estar. Eliseo es de estos últimos, siempre ha tenido un problema con lo que denomina el, la “burocracia social”, o el “paseo de los absurdos”, ambos términos acuñados tras varias bodas y otros actos sociales.  Eliseo siempre ha pasado por el aro social, como todos en muchas ocasiones. Un buen día, se le ocurrió que si asistía a dichos eventos, lo haría como ese día le viniera ...

Aurelio el pescador

Me dirigía con la moto hacia Denia, no muy lento , lo suficiente para ver el paisaje de calas , lo suficiente para ver iluminada la costa con las cientos , miles,  de viviendas cerca de la costa, lo suficiente para no ser pitado e increpado por el tráfico que me seguía. Me dirigía  a Denia a ver a Miguel, hacia unos años que no le veía y pensaba en darle una sorpresa con mi visita. Miguel trabajaba en un barco de pesca de su abuelo, su abuelo Aurelio todavía seguía en el puerto arreglando cosas del barco aunque luego no salía a faenar, el había estado 50 años en el mar y ya no era su tiempo. Pues llegue a Denia, y la sorpresa me la dieron a mí, me encontré a Aurelio, pero no a Miguel. Miguel se fue hará 3 meses a Gran bretaña (dentro de nada con todos los que se van vamos a reclamar el país en vez de Gibraltar), trabajaba en un barco de pesca inglés en el mar del norte. Vaya!!!   Aurelio me puso al día del último año de Miguel, me puso al día de su marcha, ...

El hombre que vendía regaliz

Durante un rato, mientras esperaba a Carlos, deambulaba mirando escaparates en la calle donde habíamos quedado. Muchas tiendas y poco interés,  solo amenizando el tiempo de la espera. Reconocí en la esquina ,a un hombre , con 30 años más .Como en el flashback de una película, mi imagen de adolescente en la misma esquina surgió , vi a ese hombre cortando unos trozos de regaliz y preparándolos con una goma para venderlos, a 10 ptas el manojo.  La calle era diferente, los comercios más modernos, un cine que ya no existía, una gran ferretería que desapareció en la bruma de los años. Lo único que permanecía era el hombre que vendía regaliz. Era de las pocas ocasiones en las que alguien permanecía mientras el entorno cambiaba. ¿Esa era la sensación de la inmortalidad?, ver como a tu alrededor todo cambia, mientras tu, ajeno al resto permaneces invariable, surfeando por las olas del tiempo. Bonita imagen, al fin y al cabo tenía que amenizar la espera, y fantasear...

De tigres y vacas

A pesar de lo que diga la gente, en ciertos países es mejor ser vaca que tigre, y sino daros un paseo por la India. Los tigres sufren una persecución sin par, porque después de toda la presión sobre su espacio que sufren, se les ocurre acercarse a los poblados a comer, o simplemente a ver que hacen los que invaden su hábitat, en cambio las vacas allí son como semidiosas malnutridas, que para mi , de lo bien que las tratan, hasta han copiado el afán y modelos de belleza de los humanos actuales y quieren mantener la línea, bueno simplemente no se las toca, ni se las molesta y campan a sus anchas. Que valor!! Como diría mi bisabuela, y que no las cojan y den de comer a los mas desfavorecidos. Pues no, no lo hacen. Y os preguntareis a que viene esta historieta mental que os planteo hoy,  pues algo parecido resulta que pasa por aquí, si a uno se le ocurre ser tigre y protestar por algo, en seguida vienen las “castas políticas” o mediáticas y se encargan de hacer una persecución f...

Almuerzo virtual con Arud, el día que dimitió el rey

Esta mañana recibí un mensaje, como otras veces, de Arud, para poder tener un almuerzo de trabajo sobre exposiciones y ponencias. A Arud, lo conocí, hará no más de un año y medio, en una de mis incursiones a las Islas Británicas. Vive en Abingdon, un pueblo pequeño y tranquilo cerca de la maraña de poblaciones cercanas a Oxford, donde trabaja. El caso es que en su mensaje me ponía “The king is dead, God save the King”, la verdad es que conociendo su típico humor ingles aunque sea de padres srilankeses, me esperaba cualquier gracia de el. Así que como otras veces, conecte mi pc, mi cámara web y comenzamos nuestro almuerzo virtual. Tras los saludos de rigor, comenzó a contarme los entresijos de la ponencia que estaba realizando, para que le diera mi punto de vista, punto de vista que aprecia, casi únicamente por mi condición de habitante de la cuenca mediterránea. El, comenta que tenemos otra forma de plantear la vida y el trabajo, y aunque intento discutirle y quitarle la razón c...