La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

viernes, 26 de julio de 2013

El cuarto oscuro de Nené


Como en los mejores cuentos....
“Había una puerta en el cuarto de Nené, que daba a una pequeña habitación, algún baño antiguo tal vez, un gran vestidor remodelado?

Nené no solía hablar de ese cuarto y Laura nunca le preguntaba. Tuvo que llegar el "nuevo" para meter la pata, con preguntas que no se deberían hacer. Aunque parte de la culpa la tuvo Laura, ya que uno de los temas de conversación con Laura sobre Nené, acababa siendo su cuarto misterioso.
Laura metió ese gusanillo de la curiosidad, unos días antes, comentarios como  "te fijaste que hay una habitación cerrada en el cuarto de Nené, pues nunca la he visto". 
(Pues no, no me había fijado, ni siquiera había entrado en su habitación todavía, pero ya me has jo..robado, has despertado mi curiosidad).

Pues bien, un buen día mientras cenábamos una deliciosa ensalada (multicolor y multiforme) preparada por Nené, (esa deliciosa ensalada fue el punto de partida de una gran metida de pata) se me ocurrió preguntar a Nené por su secreto su habitación maldita, haciendo esa fatídica pregunta. 

" Nene he visto que hay una puerta en tu habitación que da a otro cuarto, que es? un baño, un vestidor, un almacén.......”

La cara de Nene cambiaba por momentos, de una sonrisa ácid años 80, a una de cerdito mosqueado de angry birds, gruñidos seguidos de soplidos. Laura, de un salto, se levanto de la mesa, fingiendo ir a por agua, mientras me iba dando cuenta de mi mala pregunta. Nené acabo mirándome y como un condenado en sus últimas palabras, comenzó a explicar su secreto.

En el cuarto había objetos, fotos, ropa. La ropa que llevaba cuando su padre le dijo que no quería saber nada de su novio, las fotos de un amigo que le dejó tirado, la carpeta con la que hizo la entrevista de trabajo en la que en pocas palabras le insinuaron que no necesitaban "mariconas"( según dice él ).
En resumen un cuarto de los horrores de sentimientos, un cuarto en el que esconder todo aquello que nos recuerda lo mal que lo pasamos, un cuarto que le ayuda a encerrar, pero no olvidar, todo aquello que no nos gustaría volver a pasar.

Tras el relato de algún objeto más, Nené calló, se levantó y se fue a su cuarto mientras nos susurraba un "buenas noches". Laura y yo nos miramos, sin saber si ir o no a consolarle o disculparnos. Tras unos minutos recogiendo la mesa, Laura comentó en voz baja:

"Al final de todo esto nos quedamos con que no hemos visto la habitación"

La mire durante unos segundos y con una leve sonrisa asentí con la cabeza, la verdad es que estaba pensando lo mismo. 

Nos había "hecho la cama" Nené?, nos habría contado una milonga y en realidad tenía a alguien secuestrado en el cuarto? , o el cuarto de los horrores era una sala "sado"? , o tal vez lo que tenía eran los corazones de la gente que le habían hecho daño a lo largo de su vida, en botes de conservas?


Al final de un rato de elucubraciones de Laura y mías llegamos a la conclusión de que el cuarto de Nene era el secreto de una parte de su vida, que él no quería que saliera, así que nos quedamos con su explicación y nunca más volvimos a sacar el tema, delante de él, claro. Entre Laura y yo era el tema divertido de alguna que otra tarde, imaginando todas las cosas que Nene pudiera tener almacenadas en su cuarto de los horrores.

miércoles, 10 de julio de 2013

Laura, Nené y el piso maldito




Después de pedir los permisos pertinentes a las personas que correspondía, me puse manos a la obra  con este relato.

Un buen día de mayo me dispuse a comenzar una nueva, bueno no tan nueva, aventura, bueno tampoco es que fuera una aventura de esas que buscan un tesoro y esas cosas.... Ya vale! que me voy del tema...

Bueno, eso, que comencé algo nuevo, entre otras cosas, cambiarme de ciudad y de casa por supuesto. Un mes antes, aproximadamente, me pasee por la nueva ciudad buscando un lugar donde "meterme". Encontré cuchitriles asequibles, áticos increíbles inasumibles, y al final di con el piso "maldito". Inicialmente mis expectativas eras básicas, comer, cenar, dormir y poco más, un lugar donde reposar trabajar y tomar fuerzas, pero las expectativas son una cosa y la vida otra.

Mi primera mirada, al entrar al piso maldito fue rápida, la intención era reconocer cuanto antes mi nuevo espacio y mis nuevos compañeros. La visión de Nené, fue, llamémosla, divertida. Todo lo que un hetero referiría de un homosexual, es la imagen de Nené. Atento, como pocas personas que he conocido, divertido derrochando amabilidad. Excesivamente atento tanto que a las primeras de cambio me daba consejos estéticos sobre mis cejas y mi cutis, ...tan mal estoy?

Laura es caso diferente, introvertida, más sencilla, y con un tema de conversación único, su trabajo de investigación de químicas. Introvertida? , puede que lo sea , pero a partir de iniciar una conversación  cortes en la que uno se interesa por lo que hace , comienza una transformación arropada por la llegada de la noche,  en la que se vuelve más trastornada que Golum en una joyería llena de anillos, comenzando una carrera frenética por contarme cuantas más cosas mejor , como si en unas horas ella fuese a desaparecer abducida y tuviera que dejar su legado a alguien.

En fin que dejando al lado las licencias descriptivas, podíamos decir que eran personas de lo más normales ..., como yo.

Comencé a vivir en ese piso, donde suponía que pasaría parte del día trabajando con el ordenador, y con la suficiente tranquilidad para poder hacerlo de una forma efectiva, pero claro lo que sueles imaginar no siempre resulta. Nené tenía un horario extraño podía trabajar en casa o fuera (inspirador de espacios, constructor de hábitats personalizados,  o como digo yo diseñador de interiores) pero para trabajar necesitaba, como decirlo, música  a todo trapo. Así qué los días que necesitaba inspiración, teníamos concierto de Pablo Alborán, y yo viaje al despacho de la universidad para poder desarrollar mi trabajo. Laura en cambio pasaba todo el día fuera y por las noches sentaba junto a mí con el ordenador y seguíamos tecleando como en un concierto a dúo. La única premisa era contestar a sus preguntas con monosílabos y sin ánimo de iniciar conversación alguna, sino el Golum que lleva dentro despertaría y el caos se haría presente, conversación eterna hasta las tantas de la madrugada, con el consiguiente cansancio del día siguiente y el agobio del trabajo pendiente.

Bueno este era el plan diario, y entremedias las risas en la cena, alguna cerveza que otra, y conversaciones que acababa acaparando Nené con el estilo de Laura de vestir o con mi cutis y mis cejas, ( tendré que hacerme ver lo del cutis?)

En fin solo quería relatar esta breve incursión  de poco más de 60 días en un piso compartido, de la que salí con la sonrisa de haber conocido a gente tan normal como yo y tan interesante. 

Lo único que me dejo mosca fue, no haber visto nunca la habitación cerrada con llave, en la que Nené guardaba..... Eso igual otro día.