La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

jueves, 27 de septiembre de 2012

La sonrisa “virgen”



“ Me llamo ….. y soy ……comienza para mi una nueva etapa en mi vida . Acabo de terminar los estudios y mi gran motivación es la de poder incorporarme al mundo laboral. Estoy preparada para afrontar este nuevo reto, con ganas de aportar todo lo aprendido y poder ponerlo en práctica.

Me defino como..

Esto perfectamente podía ser el encabezado de cualquier currículum de los que me traen a menudo, podía serlo si, pero este en concreto me llamo la atención por la persona que lo trajo. Todos suelen venir con ese aire de sonrisa cortada y suplica oculta, algunos con mas o menos animo con mas o menos ilusión pero con el pensamiento reflejado de que no hay nada que hacer.

Esta persona, trajo el currículum en su carpeta azul, con una sonrisa natural sin forzar, con expresión relajada, con ansia contenida, con nerviosismo por si este era su momento. Casi te sabia mal no hacerle una entrevista, no preguntarle algo para que no perdiera esa inocencia, esa candidez bienintencionada.

Una vez se fue, me quede meditando, si alguna vez mostré la misma expresión a alguien, si la tuve alguna vez y cuando la perdí. La expresión de que todo lo que tengo que hacer es mostrar mi valía. La sonrisa, de que no importa lo que exista a mi alrededor, yo se lo que valgo y lo que puedo hacer.

                                                        D

¿Cuando perdí esa sonrisa? ¿Cuando las palabras de desazón taparon mi sonrisa?

 Hoy, volví a ver una sonrisa virgen y recordé la mía.  


martes, 18 de septiembre de 2012

Sobrevivir a un ERE o empresas-chapuzas


El meterme en ciertos campos, en los que de momento no soy más que un mero aprendiz, solo me puede llevar a cometer errores pero esta es mi visión.

Uno de los errores que cometen muchas empresas tras llevar a cabo un ERE, es no dar importancia a los procesos que afectan a los trabajadores: la angustia por trabajo adicional (stress), sentimiento de culpa por el despido de otros trabajadores, disminución de la moral y desmotivación, desconfianza ante al dirección de empresa, escepticismo ante el futuro y  reducción de la productividad. Y esto no es más que un círculo vicioso, pues si cae la productividad, caen las ventas y aumentan de nuevo los despidos. De ahí la importancia que adquiere la comunicación, para evitar que se conviertan en un síndrome. Para ello, hay que explicar muy bien los motivos por los que se ha tomado esta decisión. Estar pendiente de los trabajadores en el escenario laboral, hacer un seguimiento de la plantilla y realizar una gestión más afectiva. Y para ello es necesario dedicarle un tiempo.

La incertidumbre, las sorpresas y los giros en la estrategia (como el cocodrilo que muerde a un tronco que pasa), al fin y al cabo la falta de comunicación directa o la coherencia, pueden pasar factura afectando al rendimiento.

Las empresas no pueden permitirse una plantilla de supervivientes. Simplemente porque muchos de ellos comienzan a pensar en buscar otro trabajo, porque ya no se sienten seguros en la empresa.
Aunque realmente no lo parezca, esto es solo por la sensación de miedo que genera la falta de seguridad en la compañía. Los que siguen en la empresa temen perder el trabajo en cualquier momento y evitan hablar mal de su organización a los amigos, compañeros y familia e, incluso, fingen que todavía tienen ese sentimiento de compromiso con ella, es el compromiso del miedo.

Los supervivientes no son más que el resultado de la falta de comunicación de las empresas con el trabajador, de dedicar toda la atención a la bajada de ingresos, de no pensar en que el feed-back es lo más importante para que una empresa funcione. El empresario se juega su dinero, si, pero el trabajador hace que esa inversión sea rentable para los dos, y con un superviviente no lo conseguirá.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Dios,…. he creado un monstruo



Hay veces, en que las situaciones, te dejan ese hueco de tiempo suficiente, para que tu cerebro revise, cual procesador, y de la alerta de problema en el software de salida de audio, o sea en las palabras. Pero a veces no ocurre eso y es cuando se te ocurre dar consejos.

El que algunas personas, te requieran para consultar sobre lo que deben o no decidir en su siguiente paso, resulta halagador a la vez  que problemático.

Normalmente la experiencia es un grado o eso dicen, lo malo de la experiencia es que suele servir para una vez y para una situación concreta .El grado de aplicación de esta, suele hacerse por comparación intuitiva y sin esa experiencia previa es difícil de hacerlo. El porque de la explicación es sencillo.

Cuando la gente me pide consejo suelo darlo de formas que puedan aplicarlo
 ¿Y eso como es? Pues simplemente enseñar como utilizar y como generar sus propios consejos para que mi posible equivocación no les influya.

Hacer esto es como enseñar a pensar,  lo mismo que intentas con tus hijos, por ejemplo, en enseñarles a que reconozcan un peligro, para que lo eviten y no estar siempre encima de ellos sobreprotegiéndolos.

Hasta aquí parece todo coherente y racional, hasta que una frase o una palabra hace que salte ese resorte en tu cerebro, ¿como? ¿Que dices que has hecho?
Te das cuenta que el consejo o el aprendizaje ha llevado a la otra persona a superar lo esperado, a que el aprendiz supere al maestro antes de tiempo, a que te asuste lo conseguido ¿De verdad he transformado a esta persona? ¿Estará bien lo que he hecho? Y antes de que la gente piense mal, no, no he enseñado a Rajoy a nada, eso lo hace el solito.

Ahora en serio, dar consejos cuando te los piden es algo que solemos hacer, al igual que influir en las personas a las que los damos, aunque no queramos.

No se si estará bien o mal pero al darte cuenta la influencia que realmente provocas en la gente, a veces no paro de preguntarme si habré creado un monstruo eso si en positivo,… siempre en positivo.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Bofetón o sillón,…. que rima!




Mi abuela comentaba, que su madre durante la guerra, le decía que no saliera de casa hasta después de comer, principalmente para no ver a los muertos que había al alba en las cunetas de la carretera. Por la misma época, mi abuelo transitaba por Zaragoza, durante batalla del río que surca por esos fueros.

Con cierta sorna dentro de la tragedia, contaba como los del otro bando  esperaban, después de haber perdido posiciones, a la hora de comer. En ese momento en el que ellos descansaban y comían, comenzaba un ataque para recuperar el terreno, haciendo que todos  salieran por piernas del sito, perdiendo la posición ganada y con el fastidio de haber dejado la comida a medio engullir. Esperaban, igual que hicieron los del otro bando, pacientemente al día siguiente y a tales horas, las de la comida, realizaban el asalto a recuperar la posición. Y en esas estuvieron varios días, en un sin sentido dentro del sinsentido que era una guerra civil, jodiendose la comida.

Y esto a que viene, pues muy bien no lo se, .igual simplemente me hace recordar la sensación de un abrazo después de una ostia, o la de coger el sillón después de un día agotador.

Viendo todo lo que menea estos días, la prima de riesgo baja, el rescate ya parece que este bien visto, ya la sensación de ahogo de los políticos se relaja, las perspectivas mejoran a largo plazo. Mi sensación es, la de que de nuevo nos bombardearan para jodernos la comida, nos bombardearan para luego decirnos que va a mejorar, nos darán una ostia para luego consolarnos, al fin y al cabo nos lo disfrazaran para que luego, lo que haya que hacer no nos parezca tan malo.  

Somos tan maquiavelos los humanos….., hoy en día nos torturamos con la economia y el dinero en vez de con barras de metal incandescentes y látigos. ¿Será la evolución….?