La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

lunes, 23 de septiembre de 2013

Mi día, la “Merkel”, depende del color del cristal con que se mire



En un día corriente, sueles tener de todo, pero hoy tocaba política, política a secas y dura. Desde la sabida reelección de la “Merkel”, (era un secreto a voces), la gente permanecía en un “impasse” sobre las consecuencias de su reelección, ¿de verdad nos iba la vida en ello?, o en este caso, nuestro futuro económico. Mas bien no, realmente el que acabe estando uno u otro poco cambiara, que la “Pepita” encuentre trabajo mañana, que es lo que le haría falta para pagar la hipoteca y no en el 2019 ,que dicen la previsiones internacionales .
 Pero en el fondo nos gusta pensar, que todo, debido a un tercero, a un suceso o a la venida de los visitantes de otros mundos, nos solucionara la papeleta de la crisis económica en la que estamos.

Cuando la disertación mañanera llegaba a su fin, y me veía en un mar tranquilo de paz y sosiego conversacional, tuve  la visita de un paciente .Caballero recto de corte militar, exigente, una vez acabada la consulta y dentro de la conversación natural de un contexto cortes. Comenzó a aparecer el elemento del trabajo y el paro. “En mi época, cuando teníamos hasta dos trabajos, y el hijo, si no estudiaba a trabajar. A partir de Felipe todo al traste, ni Felipe ni Aznar y menos aun Zapatero,  porque el de ahora ni cuenta. Que vamos, que con franco todo mejor, mas trabajo y el sindicato vertical, eso era un sindicato, si a alguien lo tiraban a la calle, se amenazaba al empresario y ni se le ocurría” (si otros tiempos).

"Cierto eran otros tiempos", se me ocurrió comentar por introducir alguna palabra que le hiciera creer que la conversación me era de un exacerbado  interés. Continuaba con la facilidad de su vida, trabajaba, sin preocuparse de casi nada. Menos mendigos, puntualizaba que no los permitían, menos robos, puntualizaba que al que se le ocurriera lo molían a palos, claro mientras uno no se metiera en política, no tenias problemas, (claro, claro), mientras respetaras... (claro vida mas sencilla) , podía viajar  pero sin hacer locuras por ahí, que mi padre era teniente coronel de la guardia civil y resultaba mal visto.

 “claro así era mas fácil su vida”, menos mal que no lo dije, solo lo pensé.

Si, eran otros tiempos, para algunos mejores y para otros no tanto, ahora pasa igual, son buenos para algunos y para otros no tanto .Mientras me acababa de contar, que cuando la democracia, allá por los 80, comenzó a hacer negocios inmobiliarios y ahora disfruta de una vida cómoda. Ahí, esa democracia, como mola, que hace algunos ricos y a otros no.

Al final cuando acabó, pareció darse cuenta de que todas sus épocas habían sido más o menos buenas y que habían ido a mejor, sí…. con la democracia parece que mejoro, pero otros tiempos fueron mejores.


Será que solo nos gusta recordar los buenos momentos.

lunes, 9 de septiembre de 2013

El niño al reves


Once niños y un entrenador. Después de un largo verano, de nuevo el equipo se ponía en marcha. Los saludos del principio, las risas después de las bromas, las historias del verano. El entrenador eleva el volumen, “todos a trabajar”, comienza el entrenamiento, tras una media hora de carreras el sudor y el cansancio hacía acto de presencia, las primeras órdenes técnicas comienzan, y muchos como patos tras el estruendo de un arma, corrían sin sentido bajo la semifrustrada mirada  del entrenador. Tras unos minutos, el grupo comienza a coordinarse, uno de los niños seguía dentro del ejercicio pero con rumbo diferente.

Las primeras palabras de corrección por parte del entrenador, el niño lo mira le dice que no con la cabeza, y ante la nula expectativa del entrenador, el niño comienza a seguir a grupo. Una leve sorpresa recorría la cara del entrenador.

Continúa el entreno, en el siguiente ejercicio de nuevo el niño se equivoca, el entrenador para y rectifica al grupo, para no centrar sobre el niño la explicación, cuando acaba la explicación y dice un motivador está claro, el niño salta con un “no, no lo veo”, el entrenador medio ignora al niño y da continuidad al ejercicio, se fija en el niño y descubre que es el primero en asimilar la explicación mejorando el trabajo de grupo. Uno tras otro, los ejercicios pasaban de un inicio desalentador, a una explicación, la negación del susodicho niño y la sorpresa final del mejor trabajo del niño.

Al acabar el entreno el entrenador comenzó a rascarse la cabeza en señal de no comprender que había sucedido. Intrigado fue a hablar con el niño.
“que tal, como te has encontrado”
 El niño se giró y con una sonrisa respondió,
“genial, muy bien”.
El entrenador continuo con un
“y todos los ejercicios te encontraste bien y los entendías”
El niño continúo respondiendo
“si muy bien, la verdad es que todo genial”

El entrenador se quitó su gorra comenzó a secarse la frente con el antebrazo mientras pensaba que pasaría por la cabeza de ese niño que negaba entender y en cambio realizaba todo perfecto. Así qué fue directo al tema:

“A ver,… si has entendido todo, ¿porque me decías que no lo entendías?, a caso intentabas reírte de mí, o sólo querías fastidiar.
El niño con una leve preocupación respondió:
“Que va al contrario solo quería ayudar entrenador, ni mucho menos enfadarle”.
Al ver el niño, que el entrenador no le entendía, se puso el disfraz de maestro y le explicó la situación.
“Si he estado negando, no es porque no entendía lo que me explicaba, es porque había algunos compañeros, que no lo habían entendido y no lo decían, así que mientras veía que eso sucedía, yo decía que “no” para que de nuevo se explicase y así todo el grupo pudiéramos avanzar.....”

El entrenador con cara de sorpresa, puso la mano en el hombro del niño, le sonrió y le dijo
 “Gracias, ve a casa, mañana nos vemos de nuevo en el entreno”.

 El niño sonrió y se fue corriendo de la cancha hacia su casa. El entrenador se quedo sentado en el banquillo pensando en su error, no un error de falta de sabiduría técnica, sino de experiencia personal, de identificar  lo que no había sido entendido  por el grupo, sin esperar que este se lo dijera. Sonrió pensando la premisa que se marcó hace muchos años, “nunca dejes de aprender, siempre habrá alguien que te enseñara algo qué no sabes”.