La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

miércoles, 10 de julio de 2013

Laura, Nené y el piso maldito




Después de pedir los permisos pertinentes a las personas que correspondía, me puse manos a la obra  con este relato.

Un buen día de mayo me dispuse a comenzar una nueva, bueno no tan nueva, aventura, bueno tampoco es que fuera una aventura de esas que buscan un tesoro y esas cosas.... Ya vale! que me voy del tema...

Bueno, eso, que comencé algo nuevo, entre otras cosas, cambiarme de ciudad y de casa por supuesto. Un mes antes, aproximadamente, me pasee por la nueva ciudad buscando un lugar donde "meterme". Encontré cuchitriles asequibles, áticos increíbles inasumibles, y al final di con el piso "maldito". Inicialmente mis expectativas eras básicas, comer, cenar, dormir y poco más, un lugar donde reposar trabajar y tomar fuerzas, pero las expectativas son una cosa y la vida otra.

Mi primera mirada, al entrar al piso maldito fue rápida, la intención era reconocer cuanto antes mi nuevo espacio y mis nuevos compañeros. La visión de Nené, fue, llamémosla, divertida. Todo lo que un hetero referiría de un homosexual, es la imagen de Nené. Atento, como pocas personas que he conocido, divertido derrochando amabilidad. Excesivamente atento tanto que a las primeras de cambio me daba consejos estéticos sobre mis cejas y mi cutis, ...tan mal estoy?

Laura es caso diferente, introvertida, más sencilla, y con un tema de conversación único, su trabajo de investigación de químicas. Introvertida? , puede que lo sea , pero a partir de iniciar una conversación  cortes en la que uno se interesa por lo que hace , comienza una transformación arropada por la llegada de la noche,  en la que se vuelve más trastornada que Golum en una joyería llena de anillos, comenzando una carrera frenética por contarme cuantas más cosas mejor , como si en unas horas ella fuese a desaparecer abducida y tuviera que dejar su legado a alguien.

En fin que dejando al lado las licencias descriptivas, podíamos decir que eran personas de lo más normales ..., como yo.

Comencé a vivir en ese piso, donde suponía que pasaría parte del día trabajando con el ordenador, y con la suficiente tranquilidad para poder hacerlo de una forma efectiva, pero claro lo que sueles imaginar no siempre resulta. Nené tenía un horario extraño podía trabajar en casa o fuera (inspirador de espacios, constructor de hábitats personalizados,  o como digo yo diseñador de interiores) pero para trabajar necesitaba, como decirlo, música  a todo trapo. Así qué los días que necesitaba inspiración, teníamos concierto de Pablo Alborán, y yo viaje al despacho de la universidad para poder desarrollar mi trabajo. Laura en cambio pasaba todo el día fuera y por las noches sentaba junto a mí con el ordenador y seguíamos tecleando como en un concierto a dúo. La única premisa era contestar a sus preguntas con monosílabos y sin ánimo de iniciar conversación alguna, sino el Golum que lleva dentro despertaría y el caos se haría presente, conversación eterna hasta las tantas de la madrugada, con el consiguiente cansancio del día siguiente y el agobio del trabajo pendiente.

Bueno este era el plan diario, y entremedias las risas en la cena, alguna cerveza que otra, y conversaciones que acababa acaparando Nené con el estilo de Laura de vestir o con mi cutis y mis cejas, ( tendré que hacerme ver lo del cutis?)

En fin solo quería relatar esta breve incursión  de poco más de 60 días en un piso compartido, de la que salí con la sonrisa de haber conocido a gente tan normal como yo y tan interesante. 

Lo único que me dejo mosca fue, no haber visto nunca la habitación cerrada con llave, en la que Nené guardaba..... Eso igual otro día.


2 comentarios:

  1. Vaya, me has traído hasta aquí y ahora ya estoy esperando que continúes.
    Un abrazo, David.

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  2. Uy, de compañeros de piso rarunos se podrían escribir siete enciclopedias. Y yo quiero saber lo que había detrás de la puerta.

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