La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

martes, 2 de septiembre de 2014

El Alíen que llevo dentro



Resulta que con los años te percatas de más cosas de como reaccionas ante situaciones, de como llegas a controlar, como un maestro tibetano el Chi, las reacciones que provoca lo que te acontece mientras vives. 

En la mayoría de ocasiones, no necesitas más que un instante para controlar el poder oculto que parece surgir de ti y que no te imaginabas tener. Ese "NO" en una reunión de trabajo a tu jefe, ese "HASTA AQUI" a tu pareja en contra de una concesión permanente. La edad, al parecer, te da ese poder (en plan superhéroe), aunque no a todos. Igual solo es hartazgo, igual solo rebeldía post -juventud, hasta llego a pensar que solo reaccionas porque el hemisferio cerebral no esta en lo que esta y manda un a tomar por saco que acaba saliendo en forma de pasotismo controlado.
En fin, que da rabia en muchas ocasiones, no sacar a pasear ese carácter que haría que "Jack Torrance" se acojonara en su hotel de las montañas.

El autocontrol que parece  que tenemos, resulta ser una trampa en la que el alíen se revuelve y lucha por salir. Si, ganamos la lucha, pero a costa de que? 
Seguramente a costa de un daño interno difícil de reparar, la lucha "estética" para que no se vean las cicatrices externas, nos llevan a tenerlas en sitios más difíciles de reconocer. 
Sólo nos miramos al espejo, ponemos nuestra sonrisa tremendamente encantadora y salimos a luchar al mundo. Las cicatrices internas las aparcamos hasta que, en las ocasiones del "descanso del guerrero", nos percatamos de ellas. Las miramos, nos sentimos afligidos por permitirlas, soltamos alguna lágrima y mientras abrochamos la camisa que cubre el alma, nos repetimos que esta será la última herida ,que me hará mi alíen.

A Guillermo le gustaba mucho hablar de ello, del alíen. Hasta que un día lo sufrió, descubrió el suyo, y supo que la lucha nunca acabaría. Guillermo, se acojonaba cuando le proponía ver de vez en cuando "el 8 pasajero”, no en sí por la peli, sino por pensar y recordar su alíen interior y que algún día este se le pudiera escapar o dejarse ver.

 Cada uno tenemos nuestro alien interior , en ocasiones luchamos contra el, en sí, toda lucha nos hace más fuerte así que mientras no nos consuma, seguiremos viviendo en compañía de nuestro "alíen" particular.






2 comentarios:

  1. Genial, David. Me quedo con ... "El autocontrol que parece que tenemos, resulta ser una trampa en la que el alíen se revuelve y lucha por salir. Si, ganamos la lucha, pero a costa de que? "

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