La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

viernes, 7 de noviembre de 2014

La proveedora de mi despertador de cafeína



Un paseo corto recorriendo los escaparates que muestran con luces los productos a consumir. Un recorrido con gente que se ignoran unos a otros, solo percibiéndose para no colisionar. Apenas levantan la mirada y una fuerza similar a la electromagnética los separa del aura de un espacio vital, que parecen cuidar para que no sea invadido.

Soledad entre la gente, doblo la esquina y entro a por mi despertador de cafeína, una sonrisa parece que me intenta sacar de la soledad,
"¿lo de siempre?"- pregunta
"si" - , contesto devolviendo la pelota al campo contrario, con pocas esperanzas de que sea devuelta.
De nuevo una sonrisa, una mirada y....
 "te lo pongo como siempre ¿no? sin azúcar"- , de nuevo una sonrisa para llamar mi atención.

Al final consigue que converse, una conversación sin consistencia, sin aparente contenido. Pero consigue sacarme de la inopia de la soledad en el tumulto en la que estaba. De nuevo una sonrisa con mayor fervor en la que se apreciaba la satisfacción de haber conseguido su propósito.
Sonreí, me despedí con la sensación de haber sido desposeído de la soledad, de haber entrado por un momento en el mundo de las relaciones sociales. Mire a mi alrededor y la gente de nuevo tenia el escudo electromagnético, mi espacio vital era un campo de fuerza que repelía el contacto físico. Seguía de pie mirando a mí alrededor buscando una mirada, una sonrisa,  un atisbo de existencia. 

Comprendí la importancia de la sonrisa, de la mirada, cuando me preparaban mi despertador de cafeína, me acerque a unos de los muchos comercios que me rodeaban, buscando con interés algo que reflejara la sonrisa, la mirada, encontré una flor amarilla, una sola entre muchas rojas, rosas, violetas. Salí con la prisa del momento antes de que las ideas perturbaran mi primer pensamiento. 

Llegue al lugar, sonreí, me devolvió la sonrisa con cierta sorpresa, 
"para ti "- le dije 
Me preguntó ,¿porque?,tras un tímido gracias

Solo supe decirle 
 "Gracias por haberme encontrado, y rescatado de mi soledad".


 Sonreí, y salí con ligereza, intentando buscar entre la multitud a alguien a quien rescatar.

3 comentarios:

  1. Magnífico, David ... "sonríe y usted nace, asume el mundo, mira sin mirar, indefensa, desnuda, transparente ... " (Benedetti)

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    1. Como siempre muchisimas gracias , por tus palabras. Un abrazo

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  2. Me encanta observar ... y cuando me lo permito significa que puedo parar. Es entonces cuando puedo rescatar momentos auténticos y tan sencillos como una sonrisa.
    Me ha gustado mucho esta historia David !

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