La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

martes, 23 de mayo de 2017

Iruna “La buscadora de vidas”


Me gusta siempre presentar, y hablar de quienes forman parte de estas historias, y evidentemente no lo voy a dejar de hacer, Iruna es de Tallin (Estonia), uno de esos países que desde aquí vemos como fríos, al igual que sus habitantes, nos los imaginamos altos/as con pelo rubio, pero Iruna no es así, es morena ojos castaños no muy alta pero de sonrisa cálida, tal vez tenga alma mediterránea.

Hace relativamente poco que conozco a Iruna, pero me da la sensación de que la conozco mucho antes de verla, un amigo común (Heino) me la presento en una charla sobre deporte, como no, pero no solo eso teníamos en común Heino, Iruna y yo. La verdad es que compartíamos formas de ver la vida, al tiempo que nos gustaba compartir las experiencias que habíamos pasado. La cultura estonia en muchos aspectos es diferente a la nuestra, pero las personas, no lo suelen ser, solemos parecernos en lo que sentimos más de lo que creemos y en eso éramos capaces de ver la vida de otra forma. 

Al lio, que me enrollo demasiado. Una vez contada la introducción toca hablar de Iruna, ya que me dejo encargada una historia para cuando volviera a su país, y eso estoy haciendo ( A Heino lo dejamos para el siguiente capítulo).  

A Iruna  solo se la descubre cuando habla castellano con acento nórdico, pero también cuando habla de cual es uno de los planteamientos que rigen su vida , hace relativamente poco que  empezó a “vivir” , tal vez por salir de su cultura , o ciudad, o …. Y tal vez por eso tiene esa mirada de descubridora,  de no poner límites a su vida, límites que otros ya establecimos o nos situamos en ellos hace tiempo y que a veces con temor nos apetece saltarnos.

Uno de los primeros días de tertulia estaba junto a Heino oyendo a Iruna hablar de sus experiencias y la forma como las contaba y el acento que tenía, (en inglés sonaba igual de nórdico) hizo que durante un buen rato me pareciera una película de terror, de esas en las que un personaje que te resulta simpático, agradable, confiable, resulta ser un vampiro de vidas, en este caso vampira. Iruna aparecía en las vidas de las personas, y como un ser del averno más profundo, absorbía las experiencias vitales de las personas, sonreía, lloraba, quería que esas experiencias vitales fueran suyas, tenía un ansia atroz por vivirlas y experimentarlas, sabiendo que tenía una eternidad para experimentarlas, pero 1000 años eran un suspiro para ella. Demasiado vital, demasiado terrorífica, si, daba miedo poder vivir cerca de ella, eso decía Heino entre risas. Si, era una situación rara y como tal se la conté a los dos, durante un rato surgieron muchas ideas para una peli, pero sobre todo risas.  


Iruna me propuso un título más obsceno para el relato “Iruna la absorbedora”, en plan mote vikingo, pero le comente que aquí se le iba a dar muchos otros significados no tan vikingos así que llegamos al acuerdo del título actual. Bueno Iruna, el  pequeño relato está aquí, habrá más, y de Heino también, y quizás una película de tus aventuras terroríficas.  “Varsti”


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