La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

jueves, 31 de marzo de 2011

El barrendero, el mirón y mi amigo Juan.



Juan recorría las calles en busca de trabajo, presentando  curriulums  a diestro y siniestro, con la prisa que tiene alguien  que espera una respuesta  inmediata, comercio tras comercio calle tras calle hasta llegar a un pequeño parque, donde se sentó a descansar un rato.

Su mente pensaba en todo lo que le quedaba por recorrer ese día y mientras sus ojos repasaban el parque y la gente que por allí paseaba.

Sus ojos hicieron un  alto en un barrendero que limpiaba las hojas con gran lentitud y un par de metros más atrás un hombre que le observaba  con interes. Durante un buen rato los analizo, los dos parecían estar en una película a cámara lenta por sus movimientos.

Las preguntas que se hacia Juan sobre ambos cada vez eran mayores el barrendero parecía recoger siempre lo mismo y el hombre que miraba parecía un guardaespaldas atento a todo.

Finalmente el barrendero acabo de poner las hojas en un capazo negro y se retiro tranquilamente paseando entre dos calles.

Juan no pudo más y se fue a hablar con aquel hombre que permanecía de pie. Al entablar conversación, Juan fue muy directo y le pregunto sobre aquello que había visto durante un buen rato. El hombre respondió:

“Me he dedicado diariamente a ver  limpiar el jardín  y cada vez que veía barrer  las hojas, pensaba que estaban también barriendo mis penas y  ordenaba mi vida al tiempo que le veía recoger hojas”.

Hoy en día Juan, todavía rememora esa anécdota cuando tiene que afrontar cualquier problema.

1 comentario:

  1. Ojalá todos los problemas se pudiesen elimimar con la escoba....pero hay que estar muy pero muy aburrido para ver barrer y pensar en ordenar tu vida......Mj

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