La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

miércoles, 1 de agosto de 2012

Mis aniversarios


-     “Papa, papa que es un aniversario.”

-     “Bueno es como un cumpleaños, en este nos acordamos que cumplimos un año más, a partir del día que nacimos y en un santo recordamos el nombre de alguien, en un aniversario se recuerda algo que te pasó, alguien especial que conociste, eso es un aniversario, una fecha especial”.

-     “Madre mía, papa ¿y en los aniversarios se regalan cosas?”

-     “Pues a veces si regalas cosas, otras veces no depende”.

-     “voy a tener que trabajar mucho para poder regalar en los aniversarios”

-     “No creo que sea para tanto”

-     “Papa si el aniversario es un día especial, en el que recuerdas a alguien especial, y tengo que hacer un regalo. Madre mía papa, yo todos los días me acuerdo de ti y eso es un día especial ,¿no?, entonces todos los días no voy a tener dinero para regalarte”

En esto de estar pendientes de fechas y demás jubileos y conmemoraciones accesorias, me preguntaba el motivo por el que nos resultaba tan trascendental el tenerlos presentes.

A veces resulta obvio el motivo, cultural, materialista, religioso, y un largo etcétera de motivos aplicables. Solo cuando de verdad el motivo es especial, la fecha viene vinculada a un recuerdo a una bonita vivencia, perdura en las ganas de recordarlo año tras año, mes tras mes, día tras día. Porque soñamos con que esa vivencia se repita cada día porque la vivimos día a día y eso es una motivación en el recuerdo.

Cuando descubres que alguien que conociste, es una persona difícil de encontrar, fácil de querer e imposible de olvidar, es un motivo más para celebrar algo. Instaurar un día al año para esa celebración sería fácil, pero lo difícil y genial a la vez es celebrar todos los días, que conociste a esa persona, lo difícil pero al tiempo lo genial, es recordar todos los días como te sientes con alguien.
                                          
                                                   D

-“No hace falta hacer un regalo, hijo, solo con pensar en alguien  especial y decírselo, eso ya es un regalo”. 

2 comentarios:

  1. Lo llevabas concentrado, en esencia, amigo David. MB

    ResponderEliminar
  2. La pena es que a veces nos quedamos con las ganas de decirlo ( gana el "sentido común" )y sabes que soñar con que esas vivencias se repitan,pertenecen al mundo lejano de los sueños...

    ResponderEliminar