La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada. José Ortega y Gasset

lunes, 16 de abril de 2012

Como un día apareces y sin más recibes una sonrisa.


Hace lustros tuve lo que se llama un “trabajo”, fue de los primeros que tuve y lo trate como por aquella época creía que debía hacerlo. Todo lo que era nuevo era ilusionante, todo lo que presentaba un reto era motivador. Suele ser así.

Mi trabajo podría decirse que era básico, consistía en  observar, provocar o inducir estímulos. Básico no?

Inicialmente me encontraba con que cada parte de mi trabajo requería un esfuerzo enorme por entender situaciones, y por instantes esa era la pared enorme que me impedía continuar o que conseguía que llegara de trabajar con la impresión de que todo lo hecho no había servido de nada. Frustrante mas bien.

Bien pues .Un día más en el trabajo, un día más con situaciones difíciles y otras no tanto, un día más en los que mi cabeza barruntaba como entender mejor mi trabajo y así poder hacerlo con la sensación de eficacia. Ese día estaba preparando una tabla en la que me preocupaba, como enfocarla, sin darme cuenta, alguien se me acerco por un lado y mientras me observaba comenzó a sonreír. Me percate enseguida del asunto.
Se me ocurrió, como no, preguntar el porque de la sonrisa .La respuesta, me resulto obvia con el paso de los años.

Me hizo mirar a mi alrededor, y me hizo mirar a mi “trabajo” en ese momento entendí algo que siempre he llevado presente. Mire a los niños con los que “trabajaba” a los que trataba de provocar sus reacciones y que asimilasen lo estimulado. En todos ellos veía la misma sonrisa, la misma complicidad, en todos reconocía parte de mi esfuerzo.

Ese era el báculo donde apoyarme, con el que saltar el muro que a veces sentía.  No debía fijarme tanto en el objetivo teórico, no debía llegar a la perfección al instante. Solo debía darme cuenta de cómo afectaba mi trabajo a los que trabajan conmigo y los resultados que iba dando, con los que lo desarrollaba.

Solo debía darme cuenta que en la sonrisa esta el reconocimiento, y en una mirada el respeto por tu trabajo.

Mira tú, lecciones que te da la vida y que nunca se olvidan.

                                                        D 

                         

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